Si te diera las siguientes dos opciones para hacer tu página web ¿cuál elegirías?

  1. Pagas 500€ una sóla vez y a cambio obtienes una página web que es completamente de tu propiedad. Puedes hacer con ella lo que quieras, añadir tu contenido, tus imágenes, vídeos, editarlo y volver a cambiar sin límites. Tiene todas las funciones que necesitas ahora y en un futuro próximo y si tus necesidades cambian, podrás añadirlas pagando sólo por esa parte del trabajo.
  2. Pagas 2.400€ cada año por usar una web que no es de tu propiedad. Es muy sencillo de empezar y sólo tienes que pagar 200€/mes. No podrás añadir nuevas funciones cuando las necesites pero en cambio, sí podrás aumentar tu cuota para poder usarlas. Por ejemplo, con una cuota de 250€/mes podrás añadir vídeos, por 300€/mes tendrás varios anuncios en Facebook.

Hay una diferencia de 1.900€ sólo el primer año: 6.700€ de diferencia dentro de tres años. Y la cifra sigue sumando y sumando. La elección parece fácil ¿no crees? pero entonces ¿por qué tanta gente elige alquilar su web en lugar de comprarla?

Dos ejemplos recientes

En el último mes he tenido oportunidad de conocer dos casos de personas que han optado por alquilar su web en lugar de pagar por un desarrollo y que se mostraban muy sorprendidos al conocer que el precio medio de una página web de nueva creación sería de alrededor de 500€, pago único. ¿Analizamos los dos casos para ver si sacamos algo en claro?

Desconocimiento: no sé, pero existo

La primera y que más me sorprende, es su desconocimiento de cómo está el mercado. Compraron la web al mismo comercial que les visita y que les ha estado llevando la publicidad en una guía en papel toda la vida. Compraron por costumbre, confían en su comercial. Un pago mensual bajo les parece más barato que un gasto de cientos de euros. No han buscado más opciones de empresas que hagan webs y pagan con su dinero todos los meses ese desconocimiento y falta de dedicación en su negocio.

Más caro ¿siempre? es mejor

Al conocer el precio de mercado de una nueva web (alrededor de 500€) desconfiaron. Algo menos tendría que tener esa web frente a la suya que les cuesta tanto dinero al mes. Si eres de las personas que piensas que lo más caro siempre es mejor, es muy probable que termines pagando más que el resto por lo mismo.

Analizando la web

Hasta ahora sólo he hablado de cuestiones que tienen que ver con el dinero y de cómo cada cual elige lo que hace con el suyo. Pero ¿y si entramos a valorar las webs y el servicio que reciben a cambio? Puntos en común:

  • Webs hechas con plantillas e imágenes de stock malas, anticuadas y desgastadas de tanto verse. Y que conste que yo uso plantillas para mis webs además de que compro y vendo imágenes de stock. Pero ¡señores! no podemos seguir usando los mismos tópicos de siempre. Ya vale de poner apretones de manos, edificios de oficinas que no son nuestros, telefonistas modelos o demás postureo fotográfico.
  • Webs vacias en contenido, sin mensaje y que suelen ser de una página o pocas secciones. Se muestran los datos de contacto y poco más. Desaprovechan todo el potencial que nos ofrece Internet para publicar información útil y dar a conocer nuestra marca. Son poco más que una tarjeta de visita cara. Muy cara.
  • Código de programación desastroso y nula gestión por parte del cliente de su contenido. Es obvio que si no se ha dedicado tiempo al contenido, ni a la selección de imágenes o de crear algo único, las tripas, la forma en la que está programada la web, es una vez más el ejemplo de dejadez.

Por lo menos, será efectivo ¿no?

Entiendo que no hay un precio estándar para una página web, pues es un servicio a medida y como tal puede requerir mucho trabajo. No es lo mismo gestionar una web de una pyme que una de un ayuntamiento por ejemplo. El volumen de cambios, actualizaciones y revisiones de seguridad es muy diferente.

Cuando alguien me dice que paga 200€/mes por su web, puedo pensar que es que quizás tenga muchas visitas y necesite un servidor dedicado. O que tiene tal volumen de negocio que necesita tener a una persona que le haga tareas periódicas: actualizar productos, contenido, etc.

Pero si pregunto ¿cuántos clientes recibes gracias a la web? y la respuesta es que ninguno o que no lo sabes, lo tengo claro. Te están engañando. O te estás dejando engañar.

Conclusiones alucinantes

Me gustaría poder poner ejemplos de todo lo comentado hasta ahora pero tal y como están las leyes en España, tengo que autocensurarme. Si quieres verlo por tus propios medios te doy algunas pistas:

  1. En España hay dos empresas que se dedicaban a repartir una guía gratuita con publicidad entre todas las personas con número de teléfono. Unas eran de un color amarillo y las otras usaban unas siglas en sus marcas.
  2. Si ya sabes el nombre de las empresas en cuestión, busca en Google algún ejemplo de “página hecha por…” ya que las firman.
  3. Mira sus imágenes, el texto y el mensaje de la web.

Creo que hemos llegado a un punto donde no es suficiente quejarnos de las grandes empresas y de lo mal que nos tratan los proveedores. En la mayoría de los casos (sin monopolios u oligopolios), hay opciones donde elegir. Si recibes un mal servicio y te quedas, estás aceptando y consintiendo. Eres parte del problema.

Busca una solución. En Google, tu red social preferida, pregunta a un amigo o contrata una web en Honesting ¡da igual! pero por favor, deja de llenar Internet de webs inútiles.

Los dos casos que han servido de inspiración para este artículo, siguen pagando a su proveedor de toda la vida su correspondiente cuota mensual.